Recientemente, el Consejo de la Unión Europea publicó una nueva lista de paraísos fiscales. Por primera vez, República Dominicana apareció en dicha lista. Se trata de un país muy favorable para los inversores, y no solo para los locales. Los empresarios extranjeros disfrutan de una legislación igual de ventajosa que los residentes. Entre otras cosas, es precisamente en República Dominicana donde se encuentra el 8 % de la inversión extranjera directa (IED) de todo el mundo. No es casualidad que las mayores economías de la región inviertan aquí, pero no solo ellas. Además de Estados Unidos, Canadá y México, España también figura en la lista.
¿Cómo se refleja esto en cifras? En 2019, República Dominicana fue la primera opción en el Caribe y la segunda en América Central en términos de inversión extranjera. En 10 años (hasta 2019), la IED aportó más de 25.372 millones de dólares, lo que supone una media de más de 2.500 millones anuales. A pesar de la pandemia, la IED en 2020 (de enero a septiembre) alcanzó los 2.066,4 millones de dólares. El primer sector con mayor inversión (en términos de capital invertido) fue el turismo (31,4 %), y el segundo fueron precisamente los bienes raíces (16,2 %). En tercer lugar se situó la telecomunicación, alcanzando el 9 %.
Centrémonos, sin embargo, en los bienes raíces. ¿Por qué es aquí donde los extranjeros deciden comprar un apartamento? Principalmente se debe a una legislación muy favorable. En muchas inversiones, tanto empresarios como particulares pueden beneficiarse de la ley CONFOTUR. Esta incluye, entre otras cosas, la exención del impuesto de transferencia de inmuebles del 3 % del valor de la propiedad, así como la exención del impuesto sobre bienes inmuebles, que asciende al 1 % del valor de la propiedad anualmente. La decisión de invertir en República Dominicana se ve impulsada por el hecho de que los rendimientos de un apartamento pueden alcanzar hasta el 12 % con una buena gestión. En 2019, solo el aeropuerto de Punta Cana recibió más de 5 millones de turistas. Otro elemento clave son los acabados de las viviendas, que se construyen con estándares europeos. Además, la mayoría de los promotores importan de Europa los electrodomésticos y equipos audiovisuales.
República Dominicana no se detiene. Próximamente surgirán nuevos centros turísticos en las regiones de Miches y Pedernales. A finales de marzo, el presidente Luis Abinader firmó un acuerdo con empresarios en el que ambas partes destinarán una suma total de mil millones de dólares. El Gobierno se comprometió a proporcionar la infraestructura necesaria para este proyecto. Por su parte, los inversores se encargarán de la construcción de instalaciones hoteleras. A finales de abril, la región de Pedernales recibió la visita de una delegación de 20 representantes de inversores mexicanos. Todas estas empresas son ampliamente conocidas en México por sus proyectos en la zona de Cancún, Riviera Maya, así como en Estados Unidos. Los planes incluyen la modernización del aeropuerto existente, la construcción de nuevas carreteras y hoteles.
República Dominicana es un país en constante desarrollo. Ayer se publicó el informe de marzo. Este muestra un crecimiento del 85 % en las exportaciones con respecto a marzo de 2020 y un aumento del 35 % en comparación con marzo de 2019. La mayoría de los productos se destinaron al mercado de Estados Unidos, registrando un incremento de 255 millones de dólares, India con 140 millones de dólares y Haití con un aumento de 50 millones de dólares. Los principales productos que reflejaron este crecimiento fueron los puros, el oro y, a continuación, los artículos de joyería. El ejemplo citado demuestra la gran resistencia del sector exportador, situando a República Dominicana en una posición muy favorable.
En resumen, República Dominicana es un paraíso económico sin precedentes, como lo demuestran las cifras y los ejemplos de inversiones planificadas mencionados anteriormente. Se trata, ante todo, de un país económicamente estable y abierto a los empresarios, que con su legislación favorable invita a probar suerte precisamente aquí.
Jędrzej Pacak




